jueves, 8 de mayo de 2008

Confesiones




Del escepticismo que manaba también de la pereza (de lo mucho que me esfuerzo como mujer con familia y trabajo) y casi la perversión en la mirada que me producían los chateadores o foreros, como aburridos y demasiados solos, (¿qué sería del funcionario - entiéndase también el personal laboral- en su horas reaburridas si no fuera por internet? De todas formas me sigo preguntando si todas esas consultas se harán en horario laboral: ¿no hay nada que hacer?.

Y con una serie de preguntas: ¿dominio absoluto de Google?, lo utilizamos para buscar, para el correo, para subir nuestros más íntimos o familiares videos, imágenes.. Me asusta un poco ese control absoluto de todo el ciberespacio, más sabiendo que en China aplican los filtros que el gobierno exige.

De ahí, ya solo con leer la primera y la segunda unidad, a ser una convertida más, en creer, porque yo ante todo creo en san j.A. Merlo, que puedo ser una bibliotecaria libertaria, que es lo que yo siempre he querido ser, desde chica. El conocimiento, el acceso al conocimiento como fuente de la libertad (seguiré explicando, Mónica Berdugo es una bibliotecaria libertaria). Eso sin olvidar el barranco digital, que ya no es una brecha.

¡Viva el software libre! ¡vivan los wikis! ¡Abajo el copyright, arriba la creatividad común!

1 comentario:

LuzEnredada dijo...

¿bibliotecaria invisible o libertaria?